Mi Crucifixión

Mi crucifixión

A tus pies me postro.
Desnuda.
Esperando tu muerte
y la del niño que sujeta tu mano izquierda.

Os asesiné.
A los dos.
Y ahora me baño en vuestra sangre.

Os Amo…
…ahora que soy YO.

Recuerdo aquel sueño en el que baso mi poema, fue una imagen que nunca olvidaré. Hace poco menos de un mes, el  26 de julio de 2005. Incluso pinté un boceto. Lo cojo.

De pronto, en mí, todo empieza a cobrar un sentido que quizás no tenga o quizás sí.
Tengo dos bocetos, uno realista (dentro de mis escasas dotes de pintura) y otro surrealista (con las mismas pocas dotes pero que me gusta más).

Me quedo con el surrealista.

La imagen que recuerdo, tal y como la reproduje en el boceto, estaba como a tres niveles. Uno en el que Jesucristo en su cruz sujetaba a un niño desnudo de unos tres o cuatro años con su mano izquierda. En otro plano hay una mujer desnuda tirada a los pies de la cruz, a la derecha de Jesús. Soy yo. Y el tercer plano lo representé con un ojo. Es el ojo que juzga y lo ve todo desde fuera.

Los maté a los dos, los despedacé y los crucifiqué juntos, unidos por sus manos. Y experimentaba una enorme satisfacción por ello. Me bañaba en su sangre, desnuda y esperaba a que fallecieran desangrados. Pero a la vez lloraba desconsolada, arrepentida, preguntándome una y otra vez cómo había ocurrido, no recordaba nada. Fue entonces cuando el que todo lo juzga me habló y me dijo que aquello era la llave para subir por la espiral que coloqué en mis pies. Juicio sin juzgar. Toda la imagen se daba bajo una luz que no sabría describir en intensidad.

Cuando me desperté, me sorprendí fascinada por aquella imagen y a la misma vez me producía repugnancia sentirme así después de haber sido una asesina en mis sueños. No le encontré ningún sentido. Pero quise pintarla por muy macabra que pareciera. De hecho mi intención es pasarla a lienzo con acuarela.

Yo soy no sólo la mujer, sino todos los personajes. Soy el niño que no se despega de su padre. Soy el padre que protege a su hijo y al mundo. Soy la mujer que desnuda encuentra su sexo. Y soy el ojo que inmutable observa y no juzga, dirige.

Para mí, esa crucifixión es la mía propia. Yo misma asesino todo cuanto mis progenitores me hicieron creer que era, asesino al niño que quisieron que fuera por miedo a perder a otra niña (su primera hija murió con sólo dos días) y renazco bañándome en su sangre, por fin Yo  misma. Y mi voz interior me señala el camino a seguir, sin juicios. Podré  caminar desnuda sin interpretar ningún papel.

Ahora sólo me falta convertir ese sueño en realidad y para eso estoy aquí, para hacer que se cumpla.

Soñado, escrito y dibujado por rosajiro

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